martes, 12 de julio de 2016
Contenido
I.
Qué es PISA y cómo funciona
¿Qué
es PISA?
El
nombre PISA corresponde con las siglas del programa según se enuncia en inglés:
Programme for International Student Assessment, es decir, Programa para la
Evaluación Internacional de Alumnos. Se trata de un proyecto de la OCDE
(Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), cuyo objetivo es
evaluar la formación de los alumnos cuando llegan al final de la etapa de
enseñanza obligatoria, hacia los 15 años.1
Se trata de una población que se encuentra a
punto de iniciar la educación post-secundaria o que está a punto de integrarse
a la vida laboral. Es muy importante destacar que el Programa ha sido concebido
como un recurso para ofrecer información abundante y detallada que permita a
los países miembros adoptar las decisiones y políticas públicas necesarias para
mejorar los niveles educativos.
La
evaluación cubre las áreas de lectura, matemáticas y competencia cientí- fica.
El énfasis de la evaluación está puesto en el dominio de los procesos, el entendimiento
de los conceptos y la habilidad de actuar o funcionar en varias situaciones
dentro de cada dominio.
Los
exámenes
Los
exámenes utilizados en el proceso de evaluación no requieren otra cosa que
papel y lápiz y cada estudiante cuenta con dos horas para responderlo.
Cada
examen es una combinación de preguntas directas con una única respuesta
correcta (preguntas que sólo admiten algunas palabras o algunas frases breves
por respuesta, o que ofrecen múltiples opciones para que el alumno marque
alguna o algunas), y preguntas que requieren que los estudiantes elaboren sus
propias respuestas. Las preguntas del primer tipo sólo pueden ser correctas o
incorrectas, y las del segundo tipo son de evaluación más compleja y admiten
respuestas parcialmente correctas. Es importante destacar que si bien PISA
utiliza la herramienta de las preguntas de opción múltiple, una porción
importante de los reactivos, particularmente los más complejos, requieren del
alumno la redacción de textos e incluso la elaboración de diagramas.
No
todos los alumnos tienen el mismo examen sobre la mesa el día de la prueba; a
diferentes alumnos les tocan cuadernillos distintos. Tal como se aplicó la
prueba en 2006, había 13 cuadernillos de examen diferentes, cada uno de ellos
con cuatro capítulos o grupos de actividades de evaluación.
Además
del examen propiamente dicho, los estudiantes deben responder un cuestionario
en el que se les hacen preguntas sobre sí mismos y sobre sus hogares.
Este
cuestionario de contexto es una herramienta muy importante para el
aprovechamiento de la prueba de PISA, y hablaremos de él más adelante.
La
muestra
Para
la realización de PISA se utilizan muestras representativas de entre 4,500 y
10,000 estudiantes por país. Este tamaño de muestra permite realizar inferencias
del país en su totalidad pero no permite inferencias por regiones o estados.
Algunos países solicitan sobre muestras para utilizar la prueba también en la
exploración de las diferencias regionales. Tal fue el caso de México, que en el
ciclo de evaluación de 2003 condujo una evaluación con 29,983 estudiantes y en
el ciclo 2006 con 30,971 estudiantes.
Los
resultados
PISA
se propone ofrecer un perfil de las capacidades de los estudiantes de 15 años
de todos los países donde se aplica el examen. Además, provee información sobre
el contexto personal, familiar y escolar de los participantes en la muestra. El
carácter cíclico (trienal) de la evaluación permite tener indicadores sobre las
tendencias en cada país y en el conjunto de los países involucrados en el
proyecto. En última instancia, la calidad y riqueza de los datos arrojados en
el proceso de evaluación pretende constituirse en la base para la investigación
y análisis destinados a mejores políticas en el campo de la educación.
México
y PISA
El programa de evaluación internacional PISA
fue desarrollado entre 1997 y 1999 y aplicado por primera vez en el año 2000
con la colaboración de 28 países miembros de la OCDE, entre ellos México (más
cuatro países no miembros, dando un total de 32 países). Por lo tanto, no se
trata de un instrumento El programa PISA de la OCDE qué es y para qué sirve de evaluación que corresponda a la trayectoria
de ciertos países y haya sido exportado a otros, sino que fue gestado con la
colaboración de los mismos países que habrían de aplicarlo, y ello contribuyó a
que se atendiera la universalidad en el enfoque del examen y en la pertinencia
cultural de los ejemplos utilizados en los reactivos. El primer ciclo de
evaluaciones se aplicó en 2000 y 2002, en un total de 43 países (los 32
iniciales más otros 11). El segundo ciclo, realizado en 2003 abarcó 41 países,
y el último ciclo realizado hasta ahora, el de 2006, incluyó a 57 países. La
siguiente evaluación será en 2009.
Qué
evalúa PISA
A diferencia de otros exámenes que se han utilizado
en el pasado, PISA está diseñado para conocer las competencias, o, dicho en
otros términos, las habilidades, la pericia y las aptitudes de los estudiantes
para analizar y resolver problemas, para manejar información y para enfrentar
situaciones que se les presentarán en la vida adulta y que requerirán de tales
habilidades. PISA se concentra en la evaluación de tres áreas: competencia
lectora, competencia matemática y competencia científica.
Evaluación
cíclica
La evaluación a través del PISA se realiza
cada tres años, con el objeto de permitir a los países supervisar adecuadamente
su desempeño y valorar el alcance de las metas educativas propuestas. Cada año
de su realización el proyecto se ha concentrado en alguna de las tres áreas
evaluadas: en la evaluación del año 2000 se dio especial atención a la
competencia en lectura, en el 2003 a la competencia en matemáticas y en 2006 a
la competencia en el área de ciencias. Esto quiere decir que la parte más
extensa del examen se refiere al área de concentración correspondiente a ese
año (Los porcentajes son aproximadamente 66% para el área de concentración y
17% para cada una de las otras áreas).
Contexto
La
universalidad que le da a PISA el hecho de no estar ligado a currículos y
planes de estudio específicos no implica una indiferencia frente al contexto.
Un cuestionario dirigido al responsable de cada escuela permite recabar
información sobre el contexto del estudiante: las condiciones de su entorno, su
familia, sus hábitos de estudio, las condiciones de su escuela.
Lo
que evalúa y lo que no evalúa PISA
PISA
no está diseñado para evaluar el aprendizaje de los contenidos específicos
fijados en los programas de las escuelas o de los distritos o regiones
correspondientes. Tampoco está pensado para evaluar el desempeño de los
docentes ni los programas vigentes. PISA se centra en el reconocimiento y
valoración de las destrezas y conocimientos adquiridos por los alumnos al
llegar a sus quince años. La adquisición de tales destrezas y conocimientos es
fruto de numerosas circunstancias familiares, sociales, culturales y escolares.
PISA trata de recoger información sobre esas circunstancias para que las
políticas que pudieran desprenderse del análisis de los resultados de la prueba
atiendan a los diferentes factores involucrados. Los resultados de la prueba
describen el grado en el que se presentan las competencias estudiadas y
permiten observar la ubicación de los resultados de cada país en el contexto
internacional.
Evaluar
las competencias
La evaluación de competencias no se dirige a
la verificación de contenidos; no pone la atención en el hecho de que ciertos
datos o conocimientos hayan sido adquiridos. Se trata de una evaluación que
busca identificar la existencia de ciertas capacidades, habilidades y aptitudes
que, en conjunto, permiten a la persona resolver problemas y situaciones de la
vida. No interesa, pues, en el enfoque de la evaluación de competencias, sólo
si una persona lee y cuánto lee, por ejemplo, sino más bien qué competencia
tiene en la lectura: qué capacidad para identificar ideas y argumentos en el
texto, qué destreza para reconocer problemas y planteamientos distintos. Hay
competencias muy generales, que preceden a la formación escolar, como la
competencia comunicativa, o las competencias de colaboración o de creatividad.
Algunas competencias básicas ligadas a la enseñanza escolar son, por ejemplo,
la lectura, la escritura y el cálculo. La exploración del proyecto PISA se
refiere a competencias específicas (lectura, matemáticas, ciencia), detalladas
y divididas en sub-competencias, dentro de cada área.
La
definición de competencia utilizada en México por el Instituto Nacional para la
Evaluación de la Educación es la siguiente: “un sistema de acción complejo que
abarca las habilidades intelectuales, las actitudes y otros elementos no
cognitivos, como motivación, valores y emociones, que son adquiridos y
desarrollados por los individuos a lo largo de su vida y son indispensables
para participar eficazmente en diferentes contextos sociales”. La clave del
concepto de competencia, tal como se utiliza para el PISA y lo ha explicado el
INEE, está en valorar la capacidad del estudiante para poner en práctica sus
habilidades y conocimientos en diferentes circunstancias de la vida.
Al
examinar los conocimientos y habilidades cerca del final de la enseñanza
básica, PISA examina el grado de preparación de los jóvenes para la vida adulta
y, hasta cierto punto, la efectividad de los sistemas educativos. Su ambición
es evaluar el éxito con relación a los objetivos subyacentes (definidos por la
sociedad) del sistema educativo, y no con relación a la enseñanza de un cuerpo
de conocimientos determinado.
Las
tres competencias evaluadas por PISA: lectura, matemáticas y ciencias
Competencia
lectora
Según
el comité de expertos de la OCDE, se entiende por competencia lectora la
capacidad de un individuo para comprender, utilizar y reflexionar sobre textos
escritos, con el propósito de alcanzar sus objetivos personales, desarrollar su
conocimiento y sus capacidades, y participar en la sociedad.5 En la evaluación
de la competencia lectora se toman en cuenta las habilidades del alumno para
acercarse a textos de diferente índole que la prueba agrupa en dos categorías:
textos en prosa continua (como una narración breve, una nota periodística o una
carta) y textos en prosa discontinua (con párrafos separados por imágenes,
diagramas y espacios, como pueden ser los manuales de operación de algún
aparato, los textos publicitarios, las argumentaciones científicas, etcétera).
De esta forma, la evaluación de la competencia lectora se despega de la mera
noción del texto literario y se ocupa de una variedad considerable de textos
propios de las diferentes circunstancias que puede enfrentar un ciudadano
contemporáneo en su vida cotidiana.
Los textos utilizados para los reactivos del
proyecto PISA corresponden a diferentes situaciones y contextos: privado o
personal (novela, carta, biografía), público (anuncios o documentos oficiales),
laboral (informe o manual) y educativo (como una hoja de ejercicios). La
inclusión de esta variedad de contextos tiene que ver con el compromiso de PISA
de valorar las competencias en relación directa con la solución de problemas de
la vida práctica, y para ello es fundamental la capacidad de comprender las funciones
y circunstancias a que se refieren los materiales que se leen.
Competencia
matemática
La competencia matemática implica la capacidad
de un individuo de identificar y entender el papel que las matemáticas tienen
en el mundo, para hacer juicios bien fundamentados y poder usar e involucrarse
con las matemáticas.6 El concepto general de competencia matemática se refiere
a la capacidad del alumno para razonar, analizar y comunicar operaciones
matemáticas. Es, por lo tanto, un concepto que excede al mero conocimiento de
la terminología y las operaciones matemáticas, e implica la capacidad de
utilizar el razonamiento matemático en la solución de problemas de la vida
cotidiana. Los procesos que el estudiante debe realizar corresponden con tres
grados de complejidad. En los procesos que el PISA llama de reproducción se
trabaja con operaciones comunes, cálculos simples y problemas propios del
entorno inmediato y la rutina cotidiana. Los procesos de conexión involucran
ideas y procedimientos matemáticos para la solución de problemas que ya no
pueden definirse como ordinarios pero que aún incluyen escenarios familiares;
además involucran la elaboración de modelos para la solución de problemas. El
tercer tipo de procesos, los de reflexión, implican la solución de problemas
complejos y el desarrollo de una aproximación matemática original. Para ello
los estudiantes deben matematizar o conceptualizar las situaciones. En estos
procesos, según lo fórmula el INEE, se requiere que los estudiantes “reconozcan
y extraigan las matemáticas contenidas en la situación”.
Los
contenidos de la evaluación de competencia matemática abarcan problemas de
cantidad, espacio y forma, cambio y relaciones y probabilidad. Los problemas
matemáticos que se plantean están situados en diferentes contextos o
situaciones. En este caso se trata de cuatro diferentes situaciones: situación
personal, relacionada con el contexto inmediato de los alumnos y sus
actividades diarias; situación educativa o laboral, relacionada con la escuela
o el entorno de trabajo; situación pública, relacionada con la comunidad; la
situación científica, que implica el análisis de procesos tecnológicos o
situaciones específicamente matemáticas.
Competencia
científica
De
acuerdo con la definición de los especialistas convocados por la OCDE, la
competencia científica incluye los conocimientos científicos y el uso que de
esos conocimientos haga un individuo para identificar preguntas, adquirir
nuevos conocimientos, explicar los fenómenos científicos y sacar conclusiones
basadas en evidencias, sobre asuntos relacionados con la ciencia.
Las
tres subcompetencias implicadas en la definición anterior, tal como se aplicó
en la evaluación del año 2006, podrían delimitarse de la siguiente manera.
1.
Identificar asuntos o temas científicos. Implica reconocer los asuntos que es
posible investigar científicamente. Identificar palabras clave para buscar
información científica. Reconocer los rasgos fundamentales de una investigación
científica.
2.
Explicar científicamente los fenómenos. Requiere de aplicar el conocimiento de
la ciencia a determinadas situaciones. Describir o interpretar los fenómenos
científicamente y predecir cambios. Identificar las descripciones,
explicaciones y predicciones apropiadas.
3.
Usar la evidencia científica. Que incluye interpretar evidencia, sacar
conclusiones y comunicarlas. Identificar las hipótesis, la evidencia y los
razonamientos que subyacen a las conclusiones. Reconocer las implicaciones
sociales de los desarrollos científicos y tecnológicos.
¿Qué hacer con PISA?
Para evitar el
enfoque reduccionista en la valoración de PISA
A la manera del tablero de medallas de los
juegos olímpicos, las tablas generales en las cuales se reporta el lugar
alcanzado por cada país en las evaluaciones del proyecto PISA muestran, desde
el primer ciclo iniciado en 2000, a ciertos países situados consistentemente en
los lugares más altos, y a otros en la zona más baja de la escala. En buena
medida, esto tiene que ver con las condiciones económicas de los países, sus
trayectorias de desarrollo de las últimas décadas y las carencias que algunos
de ellos tienen, debidas a la pobreza, a la precariedad de algunos servicios
públicos e incluso a las secuelas culturales de antiguos procesos de
colonización.
Si miramos, por ejemplo, los
resultados relativos a la competencia en lectura del ciclo 2000, encontramos en
las posiciones más altas, con el mejor desempeño, a Finlandia, Canadá, Nueva
Zelanda, Australia e Irlanda. Y en los últimos lugares de la escala a Perú,
Indonesia, y países europeos rezagados en el desarrollo continental como
Albania y Macedonia. En la evaluación de lectura del ciclo 2003, las posiciones
más bajas de la escala las ocupan Túnez, Indonesia y México, y las que tienen
el mayor número de alumnos con una puntuación elevada son Finlandia, Corea,
Canadá y Australia. En la evaluación de matemáticas de 2003, Brasil, Túnez e
Indonesia ocupan los lugares más bajos, y Hong-Kong, Finlandia y Corea los más
altos.
La escala general de los países
no es sino uno de los datos que arroja la prueba, uno entre cientos de datos,
que, sin embargo, suele ser la que más llama la atención. Por muy llamativa que
sea, por muy curioso que resulte observar las posiciones en la escala, no debe
verse como algo extraordinario que Túnez y Finlandia se encuentren en rumbos
opuestos de la tabla. Mucho más interesantes y útiles son los datos que
conciernen a los contextos socioeconómicos y escolares de las poblaciones que
participan en la evaluación, y los detalles sobre los aspectos o competencias
en los cuales fallan quienes responden el examen. Dicho en otras palabras, la
información más relevante proporcionada por PISA tiene que ver con las
explicaciones que ofrece sobre cómo y por qué fallan algunas poblaciones de
alumnos. Las distancias entre los países con mejores resultados educativos y
los que tienen un índice mayor de fracaso en educación, deben quedar, en todo
caso, como llamados de atención para la comunidad internacional, y para los
miembros de la OCDE en particular, sobre la urgencia de moderar la desigualdad
con mecanismos de cooperación.
Referencias
Bibliográfica
Assessing Scientific, Reading and Mathematical
Literacy. A Framework for PISA 2006. OECD Publishing, 2006. Learning for
Tomorrow’s World. First Results from PISA 2003. Paris: OECD, 2004.
Muestra de reactivos empleados en
la evaluación PISA 2000. Aptitudes para lectura, matemáticas y ciencias. París:
OCDE. México: Aula XXI. Santillana, 2002. PISA para docentes.
La evaluación como oportunidad de aprendizaje.
México: Secretaría de Educación Pública, Instituto Nacional para la Evaluación
de la Educación, 2005. Vidal, Rafael y María Antonieta Díaz.
Resultados de las pruebas PISA 2000 y 2003 en
México. México: Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, 2004.
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